¿Qué es la espondilolistesis y por qué ocurre?
La espondilolistesis es el desplazamiento hacia adelante de un cuerpo vertebral sobre el que está debajo; al progresar, pueden estrecharse el canal raquídeo y el canal por el que pasan las raíces nerviosas (el foramen). Los dos tipos más frecuentes son: el tipo «ístmico» por un defecto del estrecho puente óseo llamado pars interarticularis (espondilólisis) — más frecuente en jóvenes y deportistas (gimnasia, lucha, fútbol); y el tipo «degenerativo» por el desgaste del disco y las articulaciones facetarias relacionado con la edad — sobre todo en mujeres posmenopáusicas y con mayor frecuencia en L4-L5. Los antecedentes familiares aumentan el riesgo. La causa y el nivel del deslizamiento influyen directamente en el plan de tratamiento.
¿Por qué importa el grado de deslizamiento? (Meyerding)
La magnitud del deslizamiento se gradúa respecto al diámetro anteroposterior del cuerpo vertebral inferior: Grado I (0-25 %), Grado II (26-50 %), Grado III (51-75 %), Grado IV (76-100 %) y espondiloptosis (más del 100 %). Los deslizamientos de bajo grado (I-II) suelen ser de síntomas leves a moderados y a menudo se manejan sin cirugía; los grados más altos causan con mayor frecuencia dolor intenso, deformidad y problemas neurológicos. Pero el grado no decide solo: se valoran juntos la progresión del deslizamiento, la presencia de compresión nerviosa y las molestias del paciente. Las medidas espino-pélvicas como el ángulo de deslizamiento y la incidencia pélvica son importantes en la planificación quirúrgica.
¿Cuándo sin cirugía y cuándo cirugía?
En la mayoría de los casos de bajo grado y poco sintomáticos el enfoque es no quirúrgico y suele controlar las molestias: modificación de la actividad, control del peso, ejercicios de estabilización del tronco y flexibilidad, tratamiento analgésico/antiinflamatorio y, en casos seleccionados, infiltración epidural de corticoides; ortesis para lesiones agudas de la pars en jóvenes. La cirugía se considera ante debilidad progresiva, signos de cola de caballo (pérdida de control vesical/intestinal), dolor que no responde al tratamiento conservador y deslizamiento de alto grado o progresivo. Las opciones quirúrgicas son la descompresión para aliviar la presión nerviosa, la descompresión más fusión (estabilización de la vértebra) cuando es necesario y las técnicas de fusión intersomática (TLIF, PLIF, ALIF); los métodos mínimamente invasivos se usan en pacientes seleccionados.
Cirugía y recuperación
Si se planifica cirugía, la evaluación se realiza con radiografía lateral en bipedestación, proyecciones en flexión-extensión (para inestabilidad dinámica) y resonancia magnética; se añade TC si se sospecha un defecto de la pars. Tras la cirugía de fusión, la estancia hospitalaria suele ser de unos días, con movilización temprana y profilaxis de coágulos. Puede usarse una ortesis durante 6-12 semanas según el consejo del cirujano, y se restringen por un tiempo el levantamiento de pesos y los giros. La vuelta al trabajo de oficina es de unas 6-8 semanas y al trabajo físico de 3-6 meses. La recuperación es más rápida en casos seleccionados en que basta la descompresión; más larga cuando se añade fusión.
Riesgos y expectativas realistas
Toda cirugía conlleva riesgos que deben hablarse abiertamente: hemorragia, infección, síntomas temporales por irritación de una raíz nerviosa, desgarro dural y, en la cirugía de fusión, falta de consolidación (seudoartrosis) o, con el tiempo, un nuevo problema en el nivel adyacente (enfermedad del segmento adyacente). Estas tasas varían según el grado de deslizamiento, la edad, la calidad ósea y las enfermedades acompañantes; una selección y planificación correctas reducen claramente el riesgo. En cuanto a los resultados: el dolor irradiado a la pierna por compresión nerviosa suele disminuir notablemente tras la cirugía; el dolor lumbar aislado puede no desaparecer por completo. No prometemos un resultado garantizado; las expectativas se comparten abiertamente antes de la cirugía.