¿Qué es una fractura vertebral osteoporótica y a quién afecta?
Una fractura vertebral por compresión osteoporótica es el colapso bajo carga de un cuerpo vertebral debilitado por la osteoporosis. Es el tipo más frecuente de fractura osteoporótica y ocurre sobre todo en la unión toracolumbar (T12-L1). Puede surgir de un traumatismo mínimo como una caída leve, una flexión o tos, o incluso de forma espontánea. Los principales factores de riesgo son la edad avanzada, el sexo femenino (déficit estrogénico posmenopáusico), antecedentes familiares de fractura, el uso prolongado de cortisona, el tabaquismo y el déficit de vitamina D. Un punto importante: una fractura vertebral aumenta notablemente el riesgo de fracturas posteriores, por lo que la primera fractura es una señal de alarma.
Síntomas y diagnóstico
El signo típico de una fractura aguda es un dolor de espalda súbito e intenso, que a menudo comienza con un pequeño desencadenante; el dolor se localiza a la altura de la fractura, empeora al levantarse, estar de pie y girar, y se alivia al acostarse. Las fracturas que se acumulan con el tiempo pueden provocar pérdida de talla progresiva y encorvamiento hacia adelante (cifosis). Una parte importante de las fracturas evoluciona de forma silente y se descubre de manera incidental en una imagen hecha por otro motivo. Para el diagnóstico, una radiografía muestra el colapso y la deformidad en cuña; la resonancia distingue si la fractura es reciente (edema de médula ósea) o antigua y descarta otra causa como tumor o infección. El grado de osteoporosis se determina con densitometría ósea (DEXA).
Primero el tratamiento conservador
La mayoría de los casos cicatrizan con tratamiento conservador y no necesitan cirugía: manejo del dolor de corta duración, movilización temprana (se evita el reposo prolongado en cama, porque acelera la pérdida ósea), apoyo con corsé/ortesis en casos seleccionados y fisioterapia. En la mayoría de las fracturas el dolor remite en semanas. Durante este proceso es crítico evaluar e iniciar a la vez el tratamiento de la osteoporosis subyacente; porque el verdadero riesgo son futuras nuevas fracturas si no se trata. Mientras el tratamiento conservador sea suficiente, no se plantean los métodos intervencionistas o quirúrgicos.
Cifoplastia y vertebroplastia: ¿para quién?
En casos seleccionados resistentes al tratamiento conservador, con dolor intenso persistente, puede realizarse una aumentación vertebral mínimamente invasiva. En la vertebroplastia se inyecta cemento óseo en el cuerpo fracturado a través de una aguja fina; en la cifoplastia, un balón restaura primero algo de altura al cuerpo colapsado y después se coloca cemento en la cavidad creada. Estos métodos pueden reducir rápidamente el dolor en un paciente adecuado y facilitar la movilización temprana; sin embargo, no son necesarios en toda fractura, y la selección correcta del paciente es esencial. Si hay compresión neurológica marcada o inestabilidad, puede necesitarse cirugía abierta (descompresión ± instrumentación); en el hueso osteoporótico se prefieren los tornillos cementados. La decisión se toma valorando juntos la antigüedad de la fractura, la intensidad del dolor y el estado general.
El verdadero tratamiento: la osteoporosis y prevenir nuevas fracturas
Superar con éxito una fractura vertebral no basta; el verdadero objetivo es prevenir nuevas fracturas, porque tras la primera fractura aumentan el riesgo de nuevas fracturas y el riesgo global durante el primer año. La base de ello es el tratamiento de la osteoporosis: aporte suficiente de calcio y vitamina D, ejercicio regular con carga de peso, dejar el tabaco y el alcohol excesivo, reducir el riesgo de caídas en casa y medicación cuando sea necesario (agentes antirresortivos o formadores de hueso). La elección y la duración del fármaco las determina el médico correspondiente mediante una evaluación individual del riesgo. En cuanto a los resultados, el cuadro honesto: la mayoría de las fracturas cicatrizan y el dolor remite, pero si la osteoporosis no se maneja, el riesgo de nuevas fracturas persiste. No prometemos un resultado garantizado; las expectativas se comparten abiertamente.